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Terra
La Coctelera

Categoría: Kika

Capítulo 86: el puticlub de Odamae

Desde que la perra de Odamae y yo vivimos juntas estoy asistiendo al descubrimiento de un nuevo mundo para mi: el postizo. Odamae es como la Sra. Potato , todo en ella es de quita y pon. Cuando por las mañanas voy a llevarle el desayuno a la cama – me tiene sometida la muy furcia – me encuentro con una persona totalmente nueva para mí. Es otra. Sólo tiene cuatro pelos mal puestos, pues utiliza extensiones y postizos varios, al más puro estilo Marujita Díaz. Sus ojos son pequeños y minúsculos, pues antes de dormir se quita las pestañas postizas. No tiene dientes, pues toda su dentadura es postiza, y por las noches la deja sobre la mesilla en un vaso lleno de whisky para empezar el día con un buen tono porque mi hermana mayor sin alcohol no es nadie, le faltan las habilidades sociales necesarias para entablar una conversación mínimamente decente. Es tan cateta la pobre… Por las mañanas también está desmaquillada, con todo lo que ello implica. Yo me he tenido que medicar para superar el panorama que me encuentro cada mañana en su habitación. Para dormir se coloca una venda que va desde la papada a la coronilla para evitar el imparable desprendimiento de su piel. Ni el botox ni el colágeno son ya una solución para ella.

La habitación de Odamae es como la habitación de un puticlub barato. En el techo, justo encima de su cama redonda, hay un gran espejo. A Odamae le encanta observarse mientras entrega su viejo cuerpo por cuatro perras y jadea como una gata en celo. La habitación está enteramente enmoquetada de color rojo salpicado por alguna mancha de origen biológico. Dos grandes cortinones de terciopelo, también rojo, impiden la entrada de cualquier luz en el interior y evitan que, una vez más, el vecindario la denuncie por escándalo público.

En la habitación de Odamae, repleta de figuras ridículas de Lladró y baratijas de china 100, hay un gran armario en el que se encuentra la colección más patética de puti-saldos que haya visto en mi vida. La verdad es que no sé en dónde consigue tremendos atentados contra el buen gusto. Los armarios de la Veneno y Carmen de Mairena al lado del de Odamae esconden las colecciones de Valentino y Chanel para la próxima temporada. Qué horror!!

Al lado de la cama de Odamae hay una mesilla que bajo llave contiene todos los juguetes sexuales que una se pueda imaginar en su momento más ninfómano. Correas, esposas, consoladores de tamaños descomunales, fustas, látigos… cualquier aberración es normal para Odamae.

Bajo una lámpara con flecos rojos está la caja registradora. Por supuesto, también admite tarjetas de crédito.

Desde que he venido a vivir aquí, la zorra de Odamae me tiene esclavizada. Me ha obligado a trabajar en la recepción de su casa – sí, Odamae tiene recepción – recibiendo a sus clientes. Además me obliga a limpiar todo y cocinar para ella. Me tiene alojada en una habitación de 2 metros cuadrados en donde antes guardaba los trastos que ya no utilizaba. Convivo con postizos, zapatos sin tacón, rellenos para los sujetadores, guatas, joyas de plástico … todo tipo de calamidades.

La muy pedorra ha conseguido hacerse amante del director del banco en el que tengo todas mis cuentas, y a base de arrumacos y mamadas lo ha convencido para bloquearme todo, dejándome como única opción trasladarme a esta pocilga. Como no me deja utilizar el teléfono y me ha requisado el móvil, no he podido llamar a nadie, ni a un triste programa de TV que venga a conocer mi caso o a “hablar por hablar” para comentarles lo que estoy viviendo. Pero lo peor no es eso, lo peor es que me está chantajeando y no puedo hacer nada al respecto, sólo aguantar hasta que se me ocurra algo. La muy zorra se ha enterado de un capítulo de mi vida que tiene que permanecer en total secreto. Pero no os preocupeis, ya se me está ocurriendo la forma de salir de aquí y por la puerta grande. Es tan estúpida que no ha caído en le cuenta de que ha metido al enemigo en su propia casa.

La venganza será digna de portada de todos los periódicos, lo juro.

Es palabra de Kika.

Capítulo 83: Tangina y Diógenes

Qué bochorno... llevo días sin salir de casa después de ver a la loca de Tangina en Callejeros de Cuatro. Sabía que últimamente estaba perdiendo el norte (y el sur y el este y el oeste) pero no creí que fuera para tanto. Entre la boda de Borjita Thyssen, el ingreso de mi hermana mayor en la clínica y el falso tipazo de Odamae, estoy que no levanto cabeza. A mayores tengo que leer cosas como las de esa fulana que tengo por hermana, que está tan crecida que se piensa que sigue de actualidad ¡tendrá valor! A Odamae le pasa como a la Obregón : no saben envejecer, se creen que siguen siendo objetos de deseo, visten como quinceañeras y siempre dan la nota para que se hable de ellas, aunque sea mal, el caso es hablar. Pero arrieros somos y en dermoestética nos encontraremos y ya le diré a esa tres o cuatro cosas muy bien dichas.

Tangina siempre fue muy urraca, las cosas como son. Mientras Odamae y yo teníamos un joyero de primera comunión ella presumía de baúl. Allí no sólo guardaba las alhajas baratas de mercadillo que le iban regalando sus escasos pretendientes, sino cualquier cosa con brillos, desde los envoltorios de los chimos hasta el papel albal en el que mamá conservaba el pescado. Siempre fue un poco gitana. Poco a poco Tangina se fue volviendo más y más insaciable e iba hurtando un cáliz en la iglesia, una medalla de la virgen de los imposibles del cuello de la abuela, el palo premiado del colajet de nuestra prima Jessy, los dientes que yo le dejaba al ratoncito Pérez, un cromo de Michael Landon en La casa de la pradera…. Vamos, que no había inutilidad que se le resistiera. Poco a poco, la muy fulana, fue creando su propia lista de Favorite Things siguendo los pasos, que tanto le marcaran, de Sor María en Sonrisas y Lágrimas. Una retahíla de cosas a las que acudir cuando se sentía mal. Sin embargo nadie nos percatamos que lo que había comenzado siendo una más de sus muchas rarezas acabaría por convertirse en una enfermedad.

Pero hagamos una pequeña acotación antes de seguir con nuestra historia:

Si hay algo que agradecerle a los tiempos que corren es que a las cosas se las llama por su verdadero nombre. Cuando nosotras éramos niñas a la locura acaparadora de Tangina la llamaban “robo”. Hoy, sin embargo, ya podemos llamarla con propiedad: síndrome de Diógenes. Este síndrome no debe ser confundido con el que yo padezco, el de DIORgenes, que a nadie hace daño, y consiste en acumular prendas y prendas de Dior hasta convertirlas en vintages de rabiosa actualidad. El síndrome de Diógenes (o de Tangina, como se quiera) sí molesta y es perjudicial para la salud de esta nuestra comunidad.

Fin de la acotación. Prosigamos, queridos lectores…

Todo cambió el día que el baúl de Tangina comenzó a oler mal-fatal. No era para menos: cuando cumplió 13 años, coincidiendo con su primera regla, empezó a guardar con celoso secreto los restos de comida que sobraban todos los días. A pesar de que Papi fue tajante e hizo desaparecer el baúl, Tangina no se amilanó y comenzó a utilizar toda su habitación como un auténtico estercolero. De hecho, había ocasiones en que las vecinas le traían a mi madre las bolsas de basura para que se las diera a Tangina, sabedoras de que entre vecinas hay que ayudarse. ( A pesar de sus rarezas, Tangina era una niña muy querida en la barriada. No así Odamae, que despertaba todo tipo de repulsiones entre las mujeres y todo tipo de bajos deseos entre los hombres. Yo, por mi parte, era la reina indiscutible de la barriada, una pequeña Marisol que colmaba de delicias a los vecinos).

Todo llegó a extremos insospechados cuando Tangina, años más tarde, pasó a formar parte de la unidad de criminalística de la Guardia Civil. Cuando se buscaba un cadáver, el primer sitio al que se recurría con los perros rastreadores era a la casa de Tangina. De hecho, en más de una ocasión se encontraron valiosísimas pistas para la resolución de los crímenes más misteriosos, y en una ocasión, hasta se encontró un fiambre. Mi hermana estuvo en nómina del Ministerio de Interior hasta la ley Orcuera que derogó expresamente el cargo que la puerca de Tangina ostentaba hasta la fecha.. Mientras tanto ella desempeñaba una gran labor social, pues además colaboraba con ¿Quién sabe dónde?, El caso, las noticias de Antena 3, El Mundo, Gente y Carmen Hornillos. Últimamente se habían puesto en contacto con ella para rodar todos los exteriores de ¡Qué desperdicio! pero ya era tarde…

Y es que el inminente re-ingreso de Tangina no se podía hacer esperar. Si recordáis, con motivo de los últimos acontecimientos protagonizados por Odamae tuve que hostiarla en varias ocasiones.. Tonta de mi que no supe ver/oler lo que se avecinaba!! Así que este fin de semana me llamó muy consternada la portera informándome de la última locura de mi hermana. Al parecer, con los ojos saliéndose de las cuencas, sudorosa, temblorosa, sucia…. fuera de punto, vaya, le imploraba a la portera que le dejara vaciar en el portal todo el contenido de un camión de la basura que había robado 3 manzanas más abajo. Yo podía oírla de fondo mientras trataba de convencer a la pobre señora, diciéndole que no se preocupara, que se ponía ya mismo a separar para reciclar y que no le iba a causar ninguna molestia… qué espectáculo!

Cuando me personé en el lugar de lo hechos sólo pude ver la ambulancia del samur alejándose y a la portera en la azotea amenazando con saltar.

Dios nos coja confesados: TANGINA HA VUELTO A INGRESAR

Capítulo 80: Dónde está Odamae

En el capítulo anterior...

Capítulo 79: la despedida (el contacto)
Amig@s enzorradas, este capitulo es una despedida, nunca pensé que llegaría este momento, pero ellos me han dicho que tiene que ser hoy, y que no se puede demorar más. Por ello me gustaría que mientras leáis este ultimo capitulo pongáis una canción de Maria Dolores Pradera y os sentéis comod@s a leerlo...

Capítulo 80: Dónde está Odamae

Hace unas semanas os informaba del estado tan lamentable en el que se hallaba mi hermana Odamae: gorda y acabada. Leyendo sus últimas noticias no he podido más que reírme durante horas y horas después de hablar con mi hermana Tangina para confrontar nuestras opiniones.

La última vez que nuestra hermana mayor anunció algo semejante fue cuando trató de evitar que tanto nosotras como sus conocidos supieran que se iba a someter a un férreo tratamiento de belleza, en el que el “corta y pega” ocuparían un papel destacado. La última vez no utilizó como excusa una secta para desaparecer, sino un falso rapto por una mafia rusa para obligarla a ejercer la prostitución en un club de carretera de Badalona. Nos escribió una carta, haciéndose pasar por los secuestradores, en la que de paso aprovechaba la coyuntura para estafarnos unos cuantos miles de euros.

Todo empezó cuando un buen día recibimos la siguiente misiva:

“Tangina y Kika: hemos secuestrado a vuestra hermana Odamae para explotarla sexualmente. Si la queréis volver a ver intacta deberéis depositar en su cuenta bancaria 30.000 euros. De lo contrario, no la volveréis a ver en vuestra vida”.

Al principio los nervios y la desesperación hicieron mella en nosotras, aunque, todo sea dicho, la que más perdió los papeles fue Tangina, a la que tuve que ostiar en un par de ocasiones para que se calmara. Sin embargo, el hecho de tener que depositar una respetable cantidad de dinero en la cuenta bancaria de Odamae para que recuperara su libertad, fue lo que comenzó a levantar nuestras sospechas. Valoramos la situación y decidimos no hacer nada hasta que transcurrieran unas días, ya que, en el peor de los casos, nuestra hermana estaría siendo explotada sexualmente, lo cual, para ella, podría suponer estar de vacaciones a la vista de su trayectoria de meretriz. Así que continuamos con nuestras vidas hasta que, a los 3 días, recibimos una llamada de teléfono.

¡¡¡¡ Era la propia Odamae!!! que, según ella, se había escapado por unos minutos de la férrea vigilancia de su proxeneta para llamarnos desde el club de alterne de Badalona en donde la tenían retenida y para informarnos de que la habían raptado, que lo estaba pasando realmente mal, que consiguiéramos lo antes posible el dinero de su rescate y lo entregáramos tal y como se decía en la misiva y que la fuéramos a buscar; que ya no sentía el chichi con tanto trajín y que se sentía humillada por las cosas que le exigían sus clientes. Que tenía que colgar, que venía un ruso…

Después de ostiar nuevamente a mi hermana Tangina para imponer algo de calma, llegamos a la conclusión de que estábamos ante una artimaña de Odamae para sacarnos dinero. Primero, porque lo que se oía de fondo mientras nos llamaba era el sonido de las gaviotas. Segundo, porque la voz de Odamae en ningún caso denotaba angustia o desesperación. Y tercero, y sobre todo, porque la conocemos como si la pariéramos.

Así que no hicimos nada. Absolutamente nada. A los 3 meses de aquella llamada, Odamae apareció como por arte de magia. Estaba impresionante, parecía como si hubiera rejuvenecido 10 años y conociera la pócima secreta de la eterna juventud. Sus pechos tenían la tersura de una adolescente y su figura era escultural y equilibrada. Parecía que tenía mi edad. Ahora Tangina era, sin duda alguna, la mayor de las tres. Pero si su aspecto nos impresionó, más nos impresionó la rocambolesca historia que escupió de su boca envenenada: la muy zorra nos contó que los rusos se tomaban muy en serio su negocio y que, por ello, sufragaban las operaciones estéticas de sus empleadas para mantener una clientela fiel; que al igual que existía un servicio de mantenimiento que arreglaba puertas, camas o duchas, existía un servicio de mantenimiento para ellas que arreglaba narices, tetas o bocas. Que una vez pasado el post-operatorio consiguió escaparse conquistando a un camionero de Torrelodones que la trajo de nuevo a casa a cambio de tres mamadas y un griego gratis.

Tangi y yo no dábamos crédito a lo que estábamos oyendo: la petarda esta ¿pretendía que nos creyéramos aquella historia ridícula y patética, digna de portada de “noticias del mundo”? ¿Qué mierda de versión se había inventado de Pretty Woman? ¿Acaso no se daba cuenta de que Tangina y yo sabíamos a la perfección que quería justificar su veinteava operación de cirugía estética y que, además, nos habíamos dado cuenta de que trató de estafarnos para que le saliera totalmente gratis? En aquel momento sólo pude pensar que quien realmente necesitaba estar ingresada en un psiquiátrico era Odamae y no Tangina.

Así que queridas y queridos, no os asusteis. Odamae no se ha muerto y mucho menos ha sido contactada por ninguna secta. Su cerebro es tan sucio que ni el más gurú de los gurús de la mayor secta satánica del mundo sería capaz de lavárselo. Ante las noticias de Odamae, Tangi y yo hicimos unas cuantas llamadas telefónicas y descubrimos la verdad: Odamae está en una clínica para obesos crónicos sometiéndose a un tratamiento hiper agresivo de adelgazamiento. Sin duda alguna, esto llevará semanas, incluso meses, si es que consiguen quitarle la adicción por la comida y, sin duda alguna también, esto le conllevará una precaria situación económica a su regreso, por lo que nosotras ya estamos preparadas para las nuevas artimañas que se avecinan. Por lo de pronto, hemos cambiado la contraseña de nuestras cajas fuertes y desautorizado su firma en los bancos en los que tenemos las herencias familiares. Si se piensa que de nuevo se va a salir con la suya, está muy equivocada: se quedará delgada, no lo dudamos, pero ya sabéis, aunque la mona se vista de seda….

Capítulo 78: Comunicado de Kika enamorada

COMUNICADO DE KIKA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS

Son tantos y tantos los rumores, que me he visto, con el fin de mantener la paz social, obligada a convocar a los medios para explicar, de mi propia boca, todas y cada una de las mentiras que estos días han salpicado las portadas de la prensa rosa: españoles, hoy quiero confesar que estoy enamorada, para acallar los rumores de aquella esquina...

Desde los mentideros de mi propia familia se han vertido comentarios carentes de toda verdad, maliciosos y perniciosos para mi imagen pública. Como todos sabéis, desde hace años sufro la enfermedad mental en mi propia familia y es por ello que colaboro con total entrega en todos y cada uno de los mercadillos sociales que reclaman mi presencia. Mas en ocasiones, no puedo hacer oídos sordos a los desvaríos que produce la envidia. Como sabéis, siempre me he caracterizado por mi gran discreción y es por ello por lo que los trapos sucios se lavarán en casa. Si bien quiero pediros un favor: no deis cobijo a los comentarios de personas enfermas, que no saben lo que dicen. Hablad conmigo que yo os informaré de forma veraz o a través de mis aptos y capacitados portavoces.

Pero volviendo al objeto del presente comunicado y para evitar que se comercie con mi intimidad, quiero comunicar que Kika, nuevamente, vuelve a estar enamorada de una persona que no tiene nada que ver con este mundo y que prefiere permanecer en un segundo y discreto plano. Por ello os pido todo vuestro respeto. Sé que queréis conocer todos los detalles y que aclare todos los rumores que han surgido estos últimos días, pero sólo puedo deciros que mi situación es la misma que la de cualquier mujer joven enamorada. En cualquier caso, en breves concederé una amplia entrevista en la que contaré todos los detalles.

Él es una gran persona, que me hace feliz y complementa a la perfección mi vida. Para respetar su gran discreción no os informaré sobre su trabajo, nada más os diré que los rumores sobre supuestos negocios inmobiliarios son inciertos y que los rumores sobre el gran tamaño de su pene son ciertos. La portada de una conocida revista del corazón no ha sido trucada y en ningún caso, repito, en ningún caso, esas fotografías han sido tomadas con nuestro conocimiento. También me gustaría aclarar que no me he sometido a ninguna operación de cirugía estética y que sólo le debo a la madre naturaleza el cuerpo del que me ha dotado. Las fotografías y el video que han creado tanta polémica, en las que disfrutábamos de un fin de semana en Ibiza, no son más que una maniobra orquestada y dirigida desde mi propia familia para, de nuevo, negociar con mi vida privada. He de aclarar también que es imposible, repito, imposible, que se me haya visto los fines de semana hablando con las farolas, pues desde hace meses, aprovecho para hacer escapadas a las capitales europeas huyendo del acoso mediático al que se me está sometiendo en los últimos tiempos y al acoso familiar que sufro desde mi nacimiento, hace poco más de dos décadas, repito, dos décadas.

Quiero aprovechar también para informar que mis abogados y yo estamos estudiando la posibilidad de ingresar por orden judicial a mi hermana Tangina a la vista de los últimos acontecimientos, hecho este que nos apenaría mucho dada su – falsa - gran mejoría. Con respecto a Odamae nos reservamos las acciones que estimemos oportunas en función de como vayan evolucionando los acontecimientos y su sobrepeso.

Por último me gustaría aprovechar esta ocasión para mandarle todo mi apoyo y solidaridad a mi gran amiga Paris Hilton, en estos momentos tan crueles por los que está pasando y al mismo tiempo darle la enhorabuena por su recuperada libertad.

Gracias.

Kika

Capítulo 75: Odamae masiva

Desde que he enterrado el hacha de guerra me siento una mujer más humana pero sobre todo, más hermana, hermanísima. He prometido contar verdades y maravillas de mis hermanas y eso haré. Ahora nuestra relación ha mejorado y hemos olvidado aquellas rencillas ridículas que nos separaban.

Fruto de este buen rollo fue la llamada desesperada de mi hermana Odamae el pasado jueves. Acababa de recordar que el domingo tenía un compromiso ineludible al que debía acudir y no tenía nada que ponerse. En verdad, me preocupé un poco por sus faltas de memoria, ya que de sus otras faltas ya tenía conocimiento…pero no recordar que tenía una importante celebración me dejó muy pensativa. Los años pasan para todas, pero está claro, que ella, al ser la mayor, es la que más está sufriendo los achaques. Pobrecilla, a ver si Tangina y yo la llevamos a un buen neurólogo para que le haga un estudio pormenorizado.

El caso es que acepté encantada el reto y la acompañé de compras para asesorarla y vestirla como es debido. Hacía meses que no veía a mi hermana Odamae pues la guerra era tan fría que no quedábamos para nada. ¡Me quedé consternada cuando apareció ante mí en una céntrica calle! Estaba irreconocible: inmensa, masiva, potombo radical!! Qué pena me entró. He de reconocer que me entraron unos sudores fríos al verla pues de inmediato comprendí que la tarea que me esperaba aquella tarde iba a ser harto difícil. Respiré hondo y le di un cálido abrazo seguido de un par de besos y comencé a reforzarla: “qué guapa estás querida, qué tontas hemos sido durante todo este tiempo”.

Después de ponernos al día nos pusimos manos a la obra. Le pregunté de cuánto presupuesto disponía y los sudores retornaron. Dios mío, cómo iba a vestir bien a mi hermana con ese dinerito y esa talla??? Me reproché a mi misma ese pensamiento y como buena penitente que soy puse toda la carne de Odamae – que es mucha - en el asador.

Por una hermana se hace lo que sea, incluso entrar en tiendas en las que una ha jurado no entrar jamás, pero Odamae se lo merecía y su presupuesto no dejaba lugar a otras opciones, así que poco a poco nos fuimos alejando del centro para entrar en tiendas de barrio con precios más asequibles y tallas más grandes. Incluso entramos en un DIA que tenía ofertas especiales de textil. Sí amigas, si me he propuesto contar la verdad hay que hacerlo, para lo bueno y para lo malo: Odamae tiene un ligero problema de peso. Como sabéis, mis hermanas siempre han proclamado a los 4 vientos que una servidora se lo comía todo y que, poco más, estaba para que se hicieran cargo de mí los servicios sociales. Al ver a la Odamae he comprendido que nuestro problema es genético y que es necesario avisar a Tangina cuanto antes pues ella también puede ser víctima de un cambio en su metabolismo. La Odamae y yo ya usamos la misma talla, la 42; ella por engordar, yo por adelgazar, pero en cualquier caso, ¡¡¡¡ya es la misma talla!!! Sea dicho de paso que yo soy de una constitución más fuerte y de hueso más grueso, al contrario de Odamae, que es de hueso fino y piernas de gacela, por lo que los kilos le descompensan la figura.

El caso es que finalmente encontramos modelito para la Odamae , a pesar de romper tres cremalleras, dos botones, y cuatro costuras en el intento por meterse en tallas de tiempos pasados, y a pesar de que yo, su hermana pequeña, puse a su disposición parte de mi gran y selecto ropero exclusivo. Esperemos que en la celebración no haya dado mucho que hablar y que la faja con refuerzo extra que compramos en el bazar chino le ayude a pasar más desapercibida.

Cuando terminamos nuestro periplo mi hermana Odamae estaba tan tan hundida que tuve que tomar cartas urgentes en el asunto para levantarle el ánimo, así que me la llevé a tomar un chocolate con churros y pronto recobró la sonrisa y el entusiasmo por vivir. Tuve que prometerle que escribiríamos a Cambio Radical para buscar ayuda y que si no la llamaban, yo misma movería mis contactos para logarlo. Y es que Odamae tiene que hacer tantos arreglos que van a necesitar dos programas por lo menos, pero ella, que es tan buena, generosa y gorda, se lo merece.

Un besazo Odamae. Te quiere tu hermana Kika.

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Te odio ex: nada

La cobardía es un boomerang que si no se sabe controlar acaba devolviéndote un golpe en la nuca cuando menos te lo esperas. Los hombres que movidos por la cobardía desaparecen sin dar santo y seña de su nuevo paradero, sin explicación alguna, como si la tierra se los tragara, tarde o temprano reaparecen en tu vida para pedirte perdón, con la más absoluta de las normalidades y la más desvergonzada caradura. Siempre vuelven porque el tiempo pone a cada uno en su sitio y la conciencia es muy perra y acribilla el pensamiento hasta hacerlo insufrible. Así, un día, sin más, regresa cabizbajo aquel hombre con el que habías compartido cama y te pide perdón, reconociendo su cobardía y añadiendo el tan socorrido “no quería hacerte daño”.Una se queda fría pensando qué haría si realmente quisiera hacerte daño!!

Pero te detienes, lo piensas, escuchas respetuosa su perdón y la patética frase “no quería hacerte daño”, y sólo te sale un “¿me tomas por imbécil?”.

Vayamos por partes amigas, porque esto merece un análisis pormenorizado de la situación:

El perdón, muy loable por otro lado, casi siempre es utilizado para que el culpable se sienta mejor y no la víctima. El que se quita el peso de encima pidiendo perdón es él, que después de un año o incluso más tiene “una nueva vida y las cosas más claras después de aquella época en la que tenía la picha hecha un lío y me aparté para no hacerte daño”. Pero qué melodrama es este?? Acaso les dan un manual en algún momento de sus vidas con estas frases típicas y tópicas? Y dicen que no ven telenovelas?? Anda ya! Para empezar el perdón a estas alturas del partido ya no le sirve a una mujer para nada. Ni se siente más reconfortada, ni se compadece ni nada de lo que ellos puedan imaginar que conseguirán con esas “bonitas” frases. Si acudimos a ese café-explicación es sólo para regodearnos en nuestro interior con vuestro patetismo.

Por otro lado, cualquier cosa que se diga o haga será tomada muy a la ligera y después de tanto silencio y tanto tiempo, una no puede creerse a pies juntillas tanto arrepentimiento y tanto perdón. Una lagrimita puede ayudar, pero nunca para volvernos más compasivas, sólo para corroborar lo patéticos que resultáis en esos estados. Es más, cuando llegamos a casa después de ese bochornoso espectáculo, seguimos con nuestras vidas, ni siquiera nos permitimos un minuto de insomnio. Es más todavía, llamamos a nuestras amigas y nos reímos hablando del tema, porque queridos, no es para menos!!! A veces los hombres pensáis que la palabrería y las galanterías siguen en auge; pensáis que seguimos viviendo en el siglo XIX y que vamos a seguir tragando como si fuéramos una ingenua dama protagonista de una novela de las hermanas Brontë. Y no, nada más lejos de la realidad. Nuestra vida sin vosotros es plena, haceros a la idea, no estamos atormentadas ni todo lo que vemos, hacemos u olemos nos recuerda a vosotros. Se acabó. Ya está, y a otro cosa mariposa.

¿Qué esperamos? Lo sé, queridos, eso es lo que os estáis preguntando desde que habéis comenzado a leer esto. Qué esperamos….buena pregunta. Yo sinceramente creo que la respuesta es NADA, sí, nada. Es decir, esperamos que no volváis a aparecer, porque a diferencia de vosotros, nosotras sí teníamos las cosas claras antes y, por lo tanto, ahora más. A diferencia de vosotros, no necesitamos pedir perdón porque no necesitamos ser perdonadas. A diferencia de vosotros no hay nada que nos remuerda la conciencia. A diferencia de vosotros estamos radiantes, seguras de nosotras mismas, guapas, alegres… A diferencia de vosotros, no tenemos que volver al pasado para buscar una estabilidad emocional. A diferencia de vosotros ya no tenemos heridas abiertas. Y a diferencia de vosotros nuestra cama ya tiene nuevo inquilino.

No hay perdón queridos, porque no se puede perdonar a alguien que no existe.

Para todos vosotros va esta canción, NADA, de La 5ª estación. Que la disfrutéis, guapos!!

Es palabra de Kika.

Capítulo 71: entre Tangi y Odamae

Qué es lo más insignificante que existe en la naturaleza?? Cuál es ese ser que aunque no existiera no pasaría nada, no se vería alterado ningún ecosistema, ni siquiera los verdes darían la voz de alarma?? Pues como ese bichillo, son mis hermanas. Así de minúsculas e insignificantes para la sociedad. Ellas, más bien, suponen un coste social, sobre todo para nuestro sistema sanitario, del que abusan hasta extremos insospechados con sus miserables hipocondrías. Estas “bichas” destilan virus allá por donde van, dejando un pestilente olor a su paso, que mata hasta la más fuerte de las flores. Sarpullidos, jaquecas, vértigos, incontinencias… son sólo algunas de las muchas afecciones que presentan, todas ellas, motivadas por una más que justificada decadencia personal y social que sólo las conduce a hacer vida en los centros sanitarios.

Sin ir más lejos, la última vez que Odamae estuvo en mi casa se hizo pipí en el mismísimo parqué – ya sabéis, tiene incontinencia - y aún hoy, semanas después, la marca sigue allí, no hay nada que la limpie. Es tan corrosiva su orina que la mancha es digna de que intervenga CSI. A saber lo que come y bebe esa mamarracha para mear lo que mea.

Tangina no se queda atrás: su problema es de halitosis. Cuando llega a mi casa hay que poner en cuarentena a todas las plantas para que no mueran y yo he de ponerme una mascarilla para soportar tanta podredumbre que surge desde sus mismas entrañas.

Son tan puercas inmundas que la mismísima Divine a su lado es una tierna princesita. Son seres escatológicos y nauseabundos, de una vileza tal, que Alexis Colby y Ángela Chaning son simples aprendices de brujas a su lado. Son patéticas. Si, Tangina y Odamae, sois patéticas, y os lo repetiré y recordaré a la cara todas las veces que haga falta.

Cuando yo llegué a este cruel mundo trastoqué todos los planes de mis hermanas. Hasta entonces ellas campaban a sus anchas por la casa, haciendo todas las maldades que querían contra mis pobres padres. Cuando ¡¡¡¡diez años!!!! más tarde llegué yo (Odamae tenia ya 13 años y Tangina 11 ) el shock fue tan tremendo que les ocurrió lo mismo que las hermanas de Puerto Hurraco: cayeron en una psicosis paranoica conjunta alimentada a partes iguales por ambas. A medida que yo iba creciendo, y mi belleza aumentaba cada vez más, mi cuerpo iba poniendo los pilares del cuerpazo que ahora luzco, y mi pelo brillaba hermoso, ellas se envenenaban más y más, llegando a temer a veces por mi vida. De hecho he tenido que solicitar más de una orden de alejamiento, como os he contado en alguna ocasión. Las niñas del resplandor eran catequistas al lado de ellas. Me hicieron pasar una pubertad horrible, cuando ellas ya estaban casi menopáusicas, y todos mis novios huían cuando las conocían, mientras ellas reían y reían.

Yo crecí y me convertí en la mujer que ahora soy, exuberante, hermosa, hecha y derecha, y les perdí el miedo cuando comprendí su enfermedad. Odamae, siempre más putita que Tangina, supo codearse con hombres influyentes que evitaron su ingreso en clínicas psiquiátricas. Tangina, por el contrario, no pudo evitar los continuos ingresos una vez que mis padres fallecieron con tanto disgusto. En realidad a día de hoy Odamae necesita más tratamiento que Tangina, pues ésta ya estuvo más de una vez ingresada. Odamae, por el contrario, está “a monte”, totalmente asilvestrada, salvaje, bruta, gooooorda, y temo que cometa alguna locura que nos haga salir en “Gente”.

Ayyy, a veces no sé qué hacer. Si odiarlas o compadecerme de ellas. Es tan complicada mi situación, me encuentro entre la espada y la pared, entre Tangina y Odamae, aprisionada, agotada, extenuada. Necesito unas vacaciones y alejarme de tanta insidia, de tanta vejación, de tanta calumnia…. Qué puedo hacer??? Por qué esas mentiras? Por qué ese odio?? Qué les he hecho??? Lógicamente he de defenderme ante sus acusaciones pero a veces creo que no vale la pena y quizás, debería emplear estas páginas para reforzarlas y hacer que se recuperen, para que estén a mi altura, libres de pecados, vicios y delitos. Está decidido, a partir de ahora sólo tendré bonitas palabras para con ellas – aunque sean mentiras – para que así podáis ver como, a pesar de ello, su odio hacia mi es patológico y haga lo que haga o diga lo que diga quieren hundirme.

Entierro mi hacha de guerra. Harán ellas los mismo???

Es palabra de Kika.

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Capítulo 68: qué fue de Kika Paige

Después del espectáculo tan lamentable que mis hermanas ofrecieron en el casting de TV me está costando retomar la normalidad. El rubor todavía no se me ha ido de la cara y he tenido que rechazar la cita del taxista que me llamó esa misma noche para invitarme a cenar. La verdad es que si hay algo para lo que mis hermanas no sirven es para ponerse delante de unas cámaras. Desde muy pequeñas siempre supimos que la que tenía un don innato para este mundo de focos y bambalinas era yo y no ellas, que siempre quedaron de eternas secundonas ante mis grandes dotes dramáticas.

Tangina, más consecuente que Odamae, pronto cesó en su empeño de hacerse un hueco en el trepidante mundo del espectáculo. Jamás dio la talla, ni como actriz, ni como cantante ni, mucho menos, como modelo. Su único éxito digno de mención es un más que sospechoso segundo puesto en miss barbitúrica 2006, celebrado en la clínica de dementes en la que tantas temporadas pasó. Hubiera obtenido el primer puesto si una famosa ex viuda no estuviera alojada por aquellas épocas en el centro. A pesar de sus empeños, Tangina no logró evitar que la famosa se presentara al certamen y desde entones le tiene una ojeriza que no veas. En cualquier caso, se presentaron 3 y la tercera perdió toda opción al caerse del escenario. Casualmente, Tangina andaba cerca...

Desde siempre, Tangina es muy aficionada a organizar playbacks en el hortera salón de su casa. Por supuesto, ella es quien actúa en primer, segundo y tercer lugar; si nos portamos bien, nos deja utilizar su humilde escenario para mostrar nuestras dotes a los presentes: sus compañeras de la EAP (ex adictas al prozac), de la MFAV (mujeres frígidas adictas al vaginesil) AVT (asociación viejas toxicómanas) y de la MAM (mujeres adictas al macramé). Por supuesto, ni que decir tiene, ella es socia fundadora de todas estas asociaciones que suman un total de 7 afiliadas, tan desequilibradas como nuestra hermana. Odamae y yo ya no sabemos qué excusas inventarnos para no asistir a esos eternos “festivales fin de ejercicio social” que se convierten en un pseudo homenaje patético a Celine Dion. Por si no lo sabeis, Tangina, en sus épocas más destroyer, está convencida de que es Celine Dion. En una ocasión, Odamae y yo tuvimos que recogerla en Barajas porque se iba a Las Vegas convencida de que tenía un público que la esperaba al otro lado del charco. Es tan patética que incluso se ha hecho las mismas operaciones que la Dion y ha convencido a más de un hombre para congelar su esperma y poder quedarse embaraza por si este cae enfermo. Por suerte, Tangina ya es una menopáusica consumada y está en trámites para formar una nueva asociación: la MMMP (mujeres menopáusicas madres primerizas).

Lo de Odamae ya es harina de otro costal. Yo a veces la miro y veo a una Marujita, una Sara, una Imperio… está mayor y siempre lo ha estado. Por ello nunca ha podido destacar. En su afán jurásico de convertirse en alguien (da igual en quien) ha hecho lo imposible y lo inaudito, desde secuestrar a un representante musical y cantarle durante tras días y tres noches, a pasar por quirófano las veces que su peculio se lo ha permitido (así está llena de costuras). Las cosas se complicaron cuando empezó con la incontinencia pues llevar un pañal se le hacía harto complicado a la hora de lucir palmito en castings y programas de tv de cadena local. En una ocasión, recién estallada la guerra del golfo, le salió un bolo en un pub de mala muerte de las afueras de Guadalajara. Para aquella noche eligió un modelo militar con hombreras y cadenas doradas colgadas del cinturón. Tuvo el valor de dirigirse al poco público asistente declarando que Marta Sánchez era la segunda alternativa del Ministerio de Defensa para ir al Golfo, ya que ella lo había rechazado por pacífica, pero sobre todo, para poder estar aquella noche en Guadalajara. A qué extremos llega la demencia!

Ahora no hay barriada que se le resista. Es la eterna competidora de la cabra y el organillo y en su bolso, además de la tena-lady, lleva siempre un micrófono por si surge la ocasión. Lejos de cantar en la BBC (bodas, bautizos y comuniones), la Odamae se desgatiña en cualquier sarao, por muy cutre que sea, y no se le caen los anillos a la hora de chapurrear en otros idiomas y hacer la mamarracha allá por donde va. Ahora está empeñada en protagonizar un musical en la Gran Vía , pero no hay quien le quite de la cabeza mayúscula estupidez. Ella, en la Gran Vía !!!! Si bien escierto que está a la altura de Paloma San Basilio en operaciones, le falta mucho estilo y presencia para protagonizar un musical.

No sé que voy a hacer con ellas!