Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: Te odio ex

Te odio ex: nada

La cobardía es un boomerang que si no se sabe controlar acaba devolviéndote un golpe en la nuca cuando menos te lo esperas. Los hombres que movidos por la cobardía desaparecen sin dar santo y seña de su nuevo paradero, sin explicación alguna, como si la tierra se los tragara, tarde o temprano reaparecen en tu vida para pedirte perdón, con la más absoluta de las normalidades y la más desvergonzada caradura. Siempre vuelven porque el tiempo pone a cada uno en su sitio y la conciencia es muy perra y acribilla el pensamiento hasta hacerlo insufrible. Así, un día, sin más, regresa cabizbajo aquel hombre con el que habías compartido cama y te pide perdón, reconociendo su cobardía y añadiendo el tan socorrido “no quería hacerte daño”.Una se queda fría pensando qué haría si realmente quisiera hacerte daño!!

Pero te detienes, lo piensas, escuchas respetuosa su perdón y la patética frase “no quería hacerte daño”, y sólo te sale un “¿me tomas por imbécil?”.

Vayamos por partes amigas, porque esto merece un análisis pormenorizado de la situación:

El perdón, muy loable por otro lado, casi siempre es utilizado para que el culpable se sienta mejor y no la víctima. El que se quita el peso de encima pidiendo perdón es él, que después de un año o incluso más tiene “una nueva vida y las cosas más claras después de aquella época en la que tenía la picha hecha un lío y me aparté para no hacerte daño”. Pero qué melodrama es este?? Acaso les dan un manual en algún momento de sus vidas con estas frases típicas y tópicas? Y dicen que no ven telenovelas?? Anda ya! Para empezar el perdón a estas alturas del partido ya no le sirve a una mujer para nada. Ni se siente más reconfortada, ni se compadece ni nada de lo que ellos puedan imaginar que conseguirán con esas “bonitas” frases. Si acudimos a ese café-explicación es sólo para regodearnos en nuestro interior con vuestro patetismo.

Por otro lado, cualquier cosa que se diga o haga será tomada muy a la ligera y después de tanto silencio y tanto tiempo, una no puede creerse a pies juntillas tanto arrepentimiento y tanto perdón. Una lagrimita puede ayudar, pero nunca para volvernos más compasivas, sólo para corroborar lo patéticos que resultáis en esos estados. Es más, cuando llegamos a casa después de ese bochornoso espectáculo, seguimos con nuestras vidas, ni siquiera nos permitimos un minuto de insomnio. Es más todavía, llamamos a nuestras amigas y nos reímos hablando del tema, porque queridos, no es para menos!!! A veces los hombres pensáis que la palabrería y las galanterías siguen en auge; pensáis que seguimos viviendo en el siglo XIX y que vamos a seguir tragando como si fuéramos una ingenua dama protagonista de una novela de las hermanas Brontë. Y no, nada más lejos de la realidad. Nuestra vida sin vosotros es plena, haceros a la idea, no estamos atormentadas ni todo lo que vemos, hacemos u olemos nos recuerda a vosotros. Se acabó. Ya está, y a otro cosa mariposa.

¿Qué esperamos? Lo sé, queridos, eso es lo que os estáis preguntando desde que habéis comenzado a leer esto. Qué esperamos….buena pregunta. Yo sinceramente creo que la respuesta es NADA, sí, nada. Es decir, esperamos que no volváis a aparecer, porque a diferencia de vosotros, nosotras sí teníamos las cosas claras antes y, por lo tanto, ahora más. A diferencia de vosotros, no necesitamos pedir perdón porque no necesitamos ser perdonadas. A diferencia de vosotros no hay nada que nos remuerda la conciencia. A diferencia de vosotros estamos radiantes, seguras de nosotras mismas, guapas, alegres… A diferencia de vosotros, no tenemos que volver al pasado para buscar una estabilidad emocional. A diferencia de vosotros ya no tenemos heridas abiertas. Y a diferencia de vosotros nuestra cama ya tiene nuevo inquilino.

No hay perdón queridos, porque no se puede perdonar a alguien que no existe.

Para todos vosotros va esta canción, NADA, de La 5ª estación. Que la disfrutéis, guapos!!

Es palabra de Kika.

Te odio ex: el macho PC

EL MACHO PC

Cuando una está en actitud receptiva, dispuesta a recibir aquello que tanto ansía, se crea unas falsas esperanzas que en la mayoría de los casos no se cumplen. Sí, os hablo del acto en sí, de ese invento surgido de a saber dónde para que dos personas se interrelacionen íntimamente.

Ninguna duda cabe a día de hoy: el ser humano procede del simio y, en el camino, algunos hombre debieron adoptar costumbre animales. A saber: el percebe, el conejo, el elefante.... interactúan entre ellos de forma muy similar a la de algunos machos de la especie humana.

El percebe, uno de los animales con el miembro más descomunal (proporcionalmente hablando, claro) de la madre tierra, debe hacer un gran esfuerzo para que su “gadjeto-pene” alcance a un semejante para fecundarlo. Hemos de darnos cuenta que el percebe, al estar anclado a las rocas de forma permanente, no dispone de mucha capacidad de movimiento, razón por la cual la madre naturaleza, que es muy sabia, lo ha dotado de un buen instrumento aventurero y pizpireto que busca más allá de sus fronteras vitales para saciar sus necesidades fisiológicas más básicas. Queridas amigas ¿Cuántos percebes os habéis encontrado en vuestras camas? Lo sé...abundan! Un gran miembro lento y perezoso pegado a un cuerpo inerte que no se inmuta ante nada. De percebes está lleno el mundo, y hay tantos como mujeres insatisfechas. En estos casos la madre naturaleza ha cometido un fallo: dotar de un gran miembro a aquella especie que no sabe hacer uso de él: el hombre. Esos tamaños suelen ser inmanejables, inabarcables, improductivos, inertes y, sobre todo, intragables. Para qué sirven pues? Pues para reunirte con tus amigas y echarte unas risas mientras lo cuentas, para qué sino?

El conejo es (no el nuestro, queridas, el conejo conejo, ese ser que salta por el campo cual mariposilla silvestre), otro gran animalillo digno de estudio. De algún lado ha de venir la frase “parece una coneja” para referirse a las madres que cargan con una gran prole, no?? Pues de ahí viene la susodicha frase, de las rápidas habilidades que caracterizan a este bicho. El conejo es raudo y veloz, tanto, que dudo que la coneja se entere de algo (además del parto, claro está). Su homólogo en el reino humano, el conejo macho, confunde velocidad con placer y se cree que un coito hiper-revolucionado es mas satisfactorio. En la mayoría de los casos, el macho conejo sufre de eyaculación precoz, lo que le conduce a apurarse en sus tareas. En otros casos, cuando hablamos de conejos de treinta y muchos o cuarentaytantos años, la cuestión es más compleja. ¿ A qué viene esa velocidad? ¿Tienen prisa? ¿Estrés? ¿¿¿???? Queridas amigas, a día de hoy sigo ignorando este misterio digno de ser estudiado por Iker Jiménez (bueno, mejor por Carmen Porter, no vaya a ser), así que invito a toda aquella que pueda aclarar mi duda para que me informe sobre las causas que desencadenan este comportamiento. Los hombres conejo son un auténtico coñazo y que caiga uno en tu cama es lo peor que te puede ocurrir.

Llegados a este punto, y vista esta gran clasificación, es necesario hacer referencia a una tercera especie: el híbrido. Sí amigas, el híbrido entre el macho percebe y el macho conejo, el macho PC. Escasean pero haberlos hailos (os lo puedo jurar). El hombre híbrido o macho PC es aquel hombre dotado de un miembro percebil y de unas revoluciones conejescas. Confunde tamaño con velocidad e ignora que, precisamente por su enVERGAdura, no debe confiarse tanto a la hora del fornicio. El macho PC es un suplicio, pero gracias a que la madre naturaleza es inteligente (a pesar de estos errores de serie), las mujeres disponemos de una elástica puerta y una mejor paciencia.

Pues bien, el pasado fin de semana mi cama y yo nos topamos con un macho PC. Fue tan tan nefasto y tan tan rápido (menos mal) que ni siquiera le he dado la oportunidad de engrosar la lista de Exes. Fue tan “para olvidar” que ni siquiera le vamos a dedicar una canción. Fue tan tan....tan, que me estoy planteando seriamente cambiar de acera, aún a riesgo de que me pille un camión.

Es palabra de Kika

Te odio ex: el ex arrepentido

Entre la variopinta fauna de “exes” que habitan nuestro planeta, la peor especie, sin duda alguna, es el ex arrepentido, es la hiena del Reino de Ex. El ex arrepentido es muy peligroso porque sus tretas y artimañas pueden llegar a causar un efecto muy nocivo en la salud. Según la Unión Europea, sus malas influencias se asimilan a las de una secta destructiva y, según la OMS, sus síntomas son semejantes a los de cualquier infección parasitaria. Al parecer, según la prestigiosa revista Sciencie, se está estudiando en ratones una vacuna para inmunizarnos frente a estos elementos indeseables que pululan por el medio.

Su modus operandi es el siguiente: un buen día, mientras disfrutas de tu tranquila existencia, una vez que ya has superado aquella ruptura que te dejó para el arrastre, sobre todo porque nunca lograste encontrarle una explicación racional; pues ese buen día, encuentras en tu movil una llamada perdida de un número que te suena pero que no está incluido en tu agenda de contactos (has sido consecuente contigo misma y has borrado cualquier cosa que te recuerde a él). No le das importancia hasta que otro buen día la historia se repite. Así hasta que ese maldito número aparece ante tu mirada curiosa una fría tarde de otoño: descuelgas y ¡ oh my God1, es él!!!!

A qué viene esa llamada? Qué significa, sólo llamaba para ver cómo estabas? Qué pretende invitándome a tomar un café?.

Queridas amigas no caigáis en ese gran error. No acudáis a esa parodia. No participéis de ese engaño.

Os va a contar que está muy dolido. Que todo fue un error y que su ruptura fue debida a un mal momento que estaba pasando. Que en realidad, te sigue queriendo como desde el primer día y que, en todo caso, te pide perdón desconsoladamente y te ruega que vuelvas con él.

Qué gran valor tienen los hombres. Cuando una ya está curada, ala, van y aparecen, como por arte de magia. PURO TEATRO, SÓLO ES ESO, PURITITO TEATRO. Que Valor!!!! (y qué asco)

Solamente sería aceptable aceptar esa invitación en un caso: para vengarse friamente y recordarle que la última palabra siempre la tenemos nosotras.

A los ex arrepentidos les dedico con todo mi odio: PURO TEATRO, DE LA LUPE.

Te odio ex: carta a los Reyes Magos

Querios Reyes Magos:
Os escribo estas letras para pediros unos presentes para mis ex, pues ellos se lo merecen tanto como yo. Como es de bien nacido el ser agradecido, yo quiero agradecerle a todos mis ex las alegrías que me han proporcionado y demostrar así que no les guardo rencor alguno.

Empecemos:

A J. me gustaría que le trajerais un pack completito de “Cine de Barrio” para que vea en compañía de su anciana y bondadosa madre, para que juntos sigan cultivando esa hermosa y exclusiva relación que les une.

A T. me gustaría que le trajerais el Risk, para que aprenda a conquistar mejor y batalle por sus países lo que hay que batallar, manchándose un poquito sus preciosas manos si es preciso. Por si acaso, sería conveniente que también le enviarais un buen esmalte de uñas, no vaya a ser que en el intento se rompa alguna, pobrecillo.

A M. me gustaría que le trajerais el juego “Operación” a ver si aprende a tocar con un poco más de tacto. Sería conveniente que fuera la versión femenina, a ver si de una vez por todas descubre la diferencia entre el meato urinario y el clítoris. Disculpen mi vocabulario Altezas, pero creo que si soy precisa ustedes también lo serán.

A A. me gustaría que le trajerais el juego de la señorita Pepis, para que aprenda a maquillarse mejor y no confunda la metrosexualidad con la transexualidad.

Para C. me gustaría, simplemente, un viaje de ida al fin del mundo. Sé que es difícil pero Sus Altezas Reales, serían dos regalos en uno: el suyo y el mío.

A D. un diccionario de la real academia de la lengua española para que aprenda a utilizar la idem con un poco más de precisión.

Para L. les pediría un cambio de sexo, pero como sé que con la madre naturaleza es difícil lidiar, me conformaré con un liguero y unas pestañas postizas envueltas en un paquetito con una pegatina que ponga “asúmelo querida”.

Para S. tan sólo un alargador de pene. Es una pena que existan esas desgracias por el mundo adelante. Queridos Reyes Magos no creen que ustedes de oficio ya deberían conceder ese tipo de regalos??

A R. le vendría bien renovar toda su ropa interior. A poder ser, absténganse de slips 3x1 con motivos navideños, buscaba algo para más largo plazo y, a poder ser, con algo de gusto. Será posible?.

Finalmente, para X. toda la mierda que sus queridos camellos evacuen en estos días de tanto trajín.

Atentamente, una servidora.

Te odio ex: "ex mr. X"

El morbo permanece latente en cada uno de nosotros hasta que se le despierta. A mi me lo despertó un auténtico desconocido que cuando dejó de serlo se encargó muy mucho de que el morbo que guardaba agazapado en mis entrañas se fuera una larga temporada.

A este ex lo llamaremos “mister X” por ser inicialmente desconocido y porque nuestra relación fue eso, “X”.

Una noche de noviembre paseaba a mi perra Lassy por un parque cuando entre unos árboles me pareció ver la luz de un cigarrillo y una sombra que se escondía tras el tronco de un roble. Continué caminando cuando volví a ver lo mismo, pero esta vez escuchaba además unos pequeños jadeos y un movimiento acompasado. Presa del morbo, me quedé observando detenidamente cuando de pronto un hombre salió de las sombras y comenzó a observarme mientras con una mano fumaba y con la otra manipulaba lo que no es necesario decir. En aquel momento algo inexplicable, sin nombre, algo hipnótico, me hizo acercarme temblorosa y, sin mediar palabra, ponerme de rodillas y hacerle una felación a aquel hombre misterioso.

Cuando terminé me invitó a un cigarrillo y me dijo: Me llamo X y este – dándome una tarjeta – es mi teléfono, llámame cuando quieras. Y con la misma, desapareció entre las sombras.

Durante unos días me despertaba por las noches oyendo aquella voz tan varonil y misteriosa, sudorosa y, al mismo tiempo, deseosa de volverlo a ver. Así que una tarde me armé de valor y lo llamé.

- Hola,- contestó una voz seca, casi amenazadora.
- Hola,- respondí yo timidamente
- Quién es?
- Soy la mujer del parque, la de la otra noche, te acuerdas?
- Si, perfectamente. Nos vemos dentro de 2 horas en los baños de caballeros de la quinta planta del Corte Inglés de la calle …… Hasta luego.

Y colgó.

He de confesar que dudé bastante sobre acudir o no a aquella cita pero el morbo me llevó de nuevo a su encuentro.

No es necesario relatar aquí lo que en aquellos baños ocurrió, os lo podéis imaginar. El caso es que aquello se convirtió en habitual. Yo lo llamaba por teléfono y el me citaba en cualquier sitio público: un cine, un parque, una iglesia, un supermercado, el metro, un bar, un aparcamiento…. En nuestras relaciones, las primeras semanas, apenas cruzábamos palabra, simplemente nos dedicábamos a practicar sexo, aunque poco a poco me iba solicitando a modo de ruego pequeñas cosas que, en aquellos momentos, consideraba triviales.

A los pocos meses se había instalado en mi casa. Poco a poco fui cambiando por él. Cambié de gustos, de aficiones, de forma de vestir…sin darme cuenta aquel hombre me estaba “domesticando”, haciéndome tal y como él quería. Cada día era una prueba distinta que me ponía, más humillante y vejatoria que la anterior, corrompiéndome, embruteciéndome… pero sin que yo fuera capaz de evitarlo, de decir que no. Todo lo que cambié por él tuve que “descambiarlo” cuando me dejó, porque lo triste fue eso, que fue él quien me dejó, reprochándome que había cambiado.

Después de su abandono bajé a los infiernos a encontrarme conmigo misma y guardar mi morbo en una caja fuerte.

A Mr. X le dedico con todo mi odio, “lo que cambié por ti” de Massiel.

Te odio ex: Soy yo, la que sigue aquí

SOY YO LA QUE SIGUE AQUÍ

Mi primer matrimonio sólo tuvo una cosa positiva: la casa en la que ahora vivo.

Después de un año de pleitear y pleitear por los tribunales contra mi ex logré que en última instancia la justicia me diera la razón y P (mi ex) tuviera que darme la casa.

Nuestra historia de amor comenzó como una película de amor y terminó como una película de sobremesa en antena 3 titulada “Mortales Sospechas”. Después de años de noviazgo nuestra boda se celebró por todo lo alto en la catedral de la ciudad. Yo fui vestida por Caprille y dejé impresionados a los más de 500 invitados. Mi ex pertenecía a una buena familia. Era un empresario próspero y ambicioso heredero de un gran emporio familiar. Aunque fueron muchos los rumores por aquel entonces, yo en él no vi el dinero, solamente estaba enamorada y, para eso, no hay cura.

Todo empezó a ir mal cuando las sospechas sobre sus supuestas infidelidades empezaron a tomar forma. Un día encontré en su despacho unas braguitas rojas de muy mal gusto en el primer cajón de su escritorio. La respuesta que me dio fue patética: “las compré para ti, ya sabes como me gusta la lencería, así que no me pude resistir a abrir el paquete y hacerme una paja esta misma mañana imaginándote con ellas puestas”. Hace falta tener mucho valor para responder una cosa así. Y él lo tenía, vaya si lo tenía.

Esta bochornosa anécdota fue olvidada con un viaje por las islas griegas en donde yo me resarcí con un chulazo griego practicando el idem.

En otra ocasión encontré carmín en su camisa blanca de Hugo Boss. Aquí, queridas amigas, es necesario sacar a relucir una nueva clasificación de los hombres:

a.) Aquellos hombres que son tan patosos que permiten manchar sus camisas con el carmín de sus amantes.
b.) Aquellos hombres que se molestan lo mínimo en llegar a casa limpios y sin ninguna mancha sospechosa.

Mi ex marido era de los primeros y es que el dinero no da la inteligencia. Ante aquel flagrante descuido me respondió otra estupidez: “querida, es carmín de mi madre; hoy se encontraba francamente mal por sus jaquecas y estuvo llorando en mi hombro desconsoladamente”.

Esta vez me resarcí gastándome más de 6.000 euros en joyas y trapitos en una sola tarde.

La definitiva, la ocasión en la que ya no hubo ninguna duda, fue cuando lo pillé in fraganti con una jovencita que podría ser su hija. Estaba de viaje con unas amigas en Roma y tuvimos que adelantar el regreso por la muerte de la madre de una de ellas. Cuando llegué a casa oía jadeos procedentes de mi habitación y aunque en un primer momento la cabeza se me fue a la patológica afición de mi marido por el onanismo, pronto me di cuenta que estaba equivocada. Cuando abrí la puerta de la habitación mi ex estaba practicándole un cunilingus a una joven azafata de una compañía de bajo coste que al parecer compartía con un amigo. Levantó la cabeza y con la boca empapada me dijo: “Cariño, no es lo que parece”.
Lo peor de todo no fue el engaño, lo peor de todo es que a mi nunca me hacía sexo oral.

A mi primer ex marido le dedico, con todo mi odio “SOY YO” de Marta Sánchez porque ahora que él ya está mayor, sin pelo, gordo, feo….yo sigo aquí, intacta, guapísima, con su casa….

Mírame bien (…) soy esa mujer que no podrás tener…

Te odio ex: el dedos

EL DEDOS

Se llamaba J. y era un virtuoso de los dedos; claro está que, tal virtuosismo, era inversamente proporcional a su madurez y hombría.

Nos conocimos una noche de copas gracias a una amiga común, que al final resultó ser su ex…pero esta es otra historia. El caso es que nuestra relación empezó de la mejor manera posible: en la cama. Eso pensaba yo mientras entraba en mi habitación, hasta que me llevé la sorpresa de mi vida.

J. tenía una gran habilidad con sus dedos, no lo voy a poner en duda y al césar lo que es del césar. Pero antes de llegar al descubrimiento de tal habilidad, es necesario narrar los prolegómenos.

Los hombres pueden clasificarse en multitud de categorías. La que aquí nos interesa ahora mismo es la siguiente:

a.) los hombres que compran su propia ropa interior.
b.) los hombres a los que sus “mamis” les compran la ropa interior.

Por desgracia, J. era del grupo b) lo cual de entrada le daba un punto negativo en mi ranking. He de explicar que para mí los hombres, ya por el simple hecho de serlo, parten con un aprobado en mi ranking. A partir de ahí todo consiste en ir sumando o restando puntos.

Otra clasificación importante es:

a.) Los hombres que tienen que llevar la iniciativa para sentirse seguros y grandes hombres.
b.) Los hombres que se dejan llevar por la iniciativa de una mujer.

En este caso, J. era del grupo a)

Aquella noche de autos yo, que siempre llevo la iniciativa, lo había precipitado sobre mi cama redonda vestida con sábanas de seda china. Todo transcurría con normalidad hasta que mi deseo irrefrenable me llevó a su entrepierna. El momento en que una mujer desabrocha los pantalones de un hombre es crítico. De ese momento depende en buena medida el futuro de una relación. Quien diga que lo peor son las felaciones miente; al fin y al cabo, los sabores amargos, las asfixias, las arcadas o los desencajamientos de mandíbula, son nimiedades que se puede sobrellevar porque van indisolublemente unidas al acto. Pero unos slips comprados en una oferta 3x1 en el bazar chino de la esquina es algo que jamás – y cuando digo jamás, es JAMÁS – puede superarse, y menos aún cuando el culpable confiesa que ha sido su madre la compradora. Y este fue el caso: cuando me dispuse a observar aquel gran paquete en todo su esplendor, la libido se me puso por los suelos. Eran unos slips amarillo orín, con barquitos estampados en azul cielo sobre olas en color verde mar. Por Dior, casi sufro un paro cardíaco.

Sin embargo, bajo ese paquete marítimo se escondía un auténtico sunami que no podía dejar escapar y, creedme, no lo hice.

Pero como os decía antes, J. era un virtuoso de los dedos. Su contacto con mi florecilla asilvestrada convertía mi monte de venus en un campo nevado y dispuesto a ser esquiado. Esto hizo que el punto que había perdido debido a su ropa interior fuera recuperado con otro más extra hasta llegar a un 6.

Durante unos meses disfruté plenamente de aquella relación, incluso le hice creer que era la mujer que él imaginaba: una niña tierna, sumisa, dócil, pero con iniciativa.

Todo empezó a ir mal cuando me dijo que iba muy deprisa. ¿¿¿¿Cómo???? A que se refería con “vas muy deprisa, nena”. De la noche a la mañana desapareció como alma que lleva el rastrillo. No contestaba a mis llamadas, a mis sms, a mis mails…. Ni siquiera de dignó a llamarme el día de mi cumpleaños, que había caído por esas fechas.

Yo no podía quedarme indiferente ante tamaña grosería. Cierto es que no estaba enamorada de él, sino de sus dedos, pero lo cortés no quita lo valiente. Así que ideé un plan: encadenarme a la puerta de su casa hasta que me diera una explicación. Mejor hubiera sido quedarme quieta y calladita. Cuando una noche llegó a su casa y me encontró en el portal se puso blanco. Yo no tuve que decir nada. Él solito sabía, a pesar de su poca cabecita, que me debía una explicación. Y me la dio, claro que me la dio:

“Nena, ya no eres la de de antes”

Resumiendo: cuando un hombre se siente inferior busca la excusa más ridícula para dejarte plantada a la primera de cambio. Un hombre es incapaz de vivir con complejo de inferioridad, no llevar la iniciativa en cuanto a sexo se refiere. Si no hacemos nada porque somos puritanas y si lo hacemos porque somos zorras. Basta ya. Que se vayan ellos, sus mamis y sus slips a tomar viento.

A J. le dedico con todo el odio del mundo: "yo no soy esa", porque reivindico a las mujeres que como yo, llevamos la iniciativa y estamos orgullosas de ser como somos.

Arriba las mujeres.

Es palabra de Kika.

(También puedes escuchar la canción en nuestro "Stickam")

Te odio, ex

Es un gran necio,
un estúpido engreído,
egoísta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso enano rencoroso
que no tiene corazón

TE ODIO EX

No soy Carrie Bradshaw ni pretendo hacer de este rincón un lugar en el que reflexionar acerca de las relaciones interpersonales. Soy Kika ¿hace falta mayor presentación? Voy a hundir a todos los “ex” que existen bajo la faz de tierra, uno a uno, a través de ejemplos más que claros de lo que verdaderamente es capaz de hacer un hombre heterosexual para echar un polvo. Voy a enseñaros, amigas, cómo los hombres son capaces de inventarse la excusa más ridícula para escaparse del compromiso; voy a mostraros lo patético que puede llegar a ser un hombre con unos calzoncillos comprados por su mamá y unos calcetines de poliéster rojos; voy a indicaros qué es lo que nunca debéis hacer. Voy a mostraros la luz. Pero sobre todo, voy a destrozar sin piedad a todos y cada uno de nuestros ex, porque ya va siendo hora que alguien, más allá de nuestros amigos gays, lo haga ¿No creéis?

No habrá cabida a la piedad, a la misericordia, al perdón… La venganza es un plato que se sirve frío y, en este caso, acaba de salir del congelador.

Seré malísima… la más mala, la peor sicaria-acaba-ex de todos los tiempos y os invito, amigas, a que desempolvéis vuestra memoria y os desahoguéis escupiendo todo aquello que lleváis tiempo guardando en vuestra memoria. Cuéntame tu historia con todo lujo de detalles que yo me ocuparé de hundirlo (lavidadetangi@yahoo.es).

El rencor y la venganza existen ¡quién se atreve a decir lo contrario!

Estimados ex de toda España, preparar vuestra paciencia y vuestra dignidad porque ha llegado

EL AZOTE DE LOS EX