Me he cansado de esperar por mis hermanas: esta noche me fugo de la clínica. La situación se está volviendo insoportable con las dos nuevas pacientes que han ingresado hace unos días, y si continúo aquí acabaré más loca de lo que ya estoy. No puedo estar todo el día escuchando "amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio" ni tampoco ver cómo esa mujer, más parecida a un barril de cerveza, se planta ante mis narices e intenta mostrarme sus progresos en el meneo de esa cintura de la que carece por completo.
Estoy furiosa, rabiosa, enfadada, histérica, herida, decepcionada... Estoy tan atacada de los nervios por la traición de mis hermanas que cuando salga de aquí pueden estar seguras de que no pararé hasta encontrarlas para que paguen por lo que me han hecho. ¿Es tanto pedir que te vengan a ver por lo menos una vez al año? Ni una sola vez han venido por aquí, siempre mensajitos de móvil, alguna llamada de teléfono o conversaciones por el chat, pero en cuerpo y alma nunca se han presentado para darme un abrazo y un beso de cariño. Ni unos bombones, ni unas galletas, ni siquiera me han llegado los cardos que Odamae juró y perjuró que me había enviado: ni siquiera unos cardos!!! Esto es el colmo, mi paciencia ya no aguanta más. Vagi me domina cada dos por tres y ya no sé si soy Tangi o Vagi pero, si os digo la verdad, me da igual. Yo solo quiero VENDETTA!.
Todavía no sé muy bien cómo voy a escaparme pero lo haré, no os quepa la menor duda. Lo que sí sé es lo que haré cuando salte los muros de este manicomio: voy a encontrar a esas dos zorras, a Kika y a Odamae, y las voy a someter a unos pequeños castigos por todo el daño que me han causado:
A Odamae le cortaré el pelo al cero, la dejaré como a Sinead O´Connor. Después le retorceré los pezones y le apretaré las rodillas con mis dos manos: no lo resiste, se pone a reír como una loca y a aullar como una perra. Para terminar le vaciaré todos los botes de laca que tenga, tiraré su secador por la ventana y le haré lo mismo que a Kika, porque la traición de Odamae ha sido doble: prometió que me rescataría y no lo hizo.
A Kika también le cortaré el pelo al cero y después la ataré a la cama para que contemple mis maldades: quemaré, antes sus propias narices, todas las prendas de marca que se haya comprado, quiero que vea los caballitos, los lagartos y los tiburones convertidos en cenizas. Después le pondré un embudo en la boca y la cebaré como a los patos hasta que se quede tan obesa que no haya grúa que la levante de la cama. Le haré unas fotos y las publicaré en internet para que todo el mundo vea a Kika la poderosa convertida en Kika la gran gorda.
Las dos quedarán echas unas auténticas obesas, serán dos mujeres michelin las mires por donde las mires. Y todos los días, nada más levantarme, les llevaré un buen ramo de ortigas que les restregaré por la cara: eso por todos los ramos de flores, cardos, hortalizas y demás vegetales que nunca me han enviado para que sintiera que se acordaban de mi, aunque solo fuera por un segundo.
No me cabe la menor duda, el espíritu de Vagi Destroyer se ha apoderado completamente de mi. Temblad pedazo de enzorradas, temblad!!!. Ha llegado el momento que tanto temíais: la fuga de Tangi!!!


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