Tangina y Odamae, no me ha quedado más remedio que sacar a la luz este documento, tan privado y familiar, que había permanecido oculto durante años y del que no teníais conocimiento. Con él, queda demostrado que yo soy una buena mujer, hecha y derecha, por más que vosotras os empeñéis en destruír mi reputación.
A ti, Tangina, podría disculparte por ser una demente perdida y sin remedio (así lo han demostrado los acontecimientos).
A ti, Odamae, será difícil perdonarte porque, por lo menos a la vista de la gente (no a la mía) estás en tu sano juicio ¡qué valor! Nunca has tenido conocimiento de este documento porque soy muy buena hermana y consideré que podría afectarte, pero no me ha quedado más remedio, a la vista de vuestras insidiosas maquinaciones.
Espero que de una vez por todas quede demostrada mi buena fe, para eso traigo estos documentos porque mis afirmaciones nunca se hacen a la ligera. Y también espero que mi buen nombre quede limpio de una vez por todas. En caso contrario no me quedará más remedio que emprender acciones legales y entonces, entonces sí saldrá la verdadera verdad, porque, queridos lectores, esto no es más que la punta del iceberg.
Es palabra de Kika,
30 de enero de 1990
Querida Kika:
El día que leas esta carta yo, tu querido padre, ya no estaré contigo para protegerte, como siempre he hecho. Los acontecimientos me han obligado a escribir estas líneas para que sepas toda la verdad sobre mi larga enfermedad. Te ruego sólo una cosa: jamás le cuentes a tu madre el contenido de esta carta y, ni que decir tiene, a tu hermano Monchi, qué duda cabe que le haría enloquecer más de lo que ya está. Pobre hijo, mi único hijo varón. A Odamae tampoco le hagas partícipe de estas líneas, jamás entenderá mi predilección hacia ti, la pobre ciega.
Nunca le pedí a Dios grandes cosas, sólo una familia con unos buenos hijos que crecieran fuertes y felices en la lumbre del hogar. Tú, Kika, has sido mis ojos, mis manos, mis piernas durante toda mi vida. Me has dado la felicidad que todo padre ansía recibir de sus hijos y has compensado con creces, sin tú saberlo, los disgustos que me han dado Monchi y Odamae. Pero no les reproches nada, nuca hagas eso, los pobres ya tienen bastante con lo que tienen y yo…sí yo, no hago más que culparme de ello
¡Qué habré hecho mal para que el santísimo me castigue de esta manera! ¡Acaso no era suficiente tener una hija tan fea como Odamae?
Me muero de tristeza, de una negra tristeza que me embarga, y sé que ya no saldré de este pozo en el que me encuentro, por ello, te escribo aquí mis últimas voluntades.
El día que caí en la cuenta de que Monchi era distinto no quería creerlo. Fui a la iglesia a rezar y a consultar con el Padre Esteban. Él, sabiamente, me dijo que todos éramos criaturas del señor y que estábamos hechos a su imagen y semejanza, pero que en el caso de Monchi, sin duda alguna, el Maligno se había interpuesto entre la madre naturaleza y la más aplastante lógica. Embriagado por tremenda afirmación entendí inmediatamente lo que el padre Esteban me estaba proponiendo: la práctica de un exorcismo.
Un domingo, mientras tú y Odamae visitabais a la abuela con vuestra madre, llevamos a cabo el exorcismo. Monchi fue hipnotizado para que, pasara lo que pasara, no recordara absolutamente nada. Mas no fue posible arrancarle del cuerpo al Maligno. Durante el exorcismo surgieron en él varias personalidades, a cada cual más maléfica y embustera, hasta salió la personalidad de Odamae, con toda su desfachatez y ligereza de cascos, tanto mal llevaba dentro el pobre. Kika, lo que aquella tarde tu hermano Monchi blasfemó me lo llevo a la tumba, pero quedó patente que “aquello” no era mi hijo. Exhausto, el Padre Esteban terminó infructuosamente su sesión y sólo acertó a decir “Dios nos bendiga”.
Dos días después, el padre Esteban moría en extrañas circunstancias.
Todo esto ocurrió mucho antes de que tu hermano tuviera aquel acceso de catolicismo y aquel bochornoso embarazo psicológico. Pero en ese momento, mis auto-reproches desaparecieron: el exorcismo había sido necesario, aunque de resultado infructuoso
Por otro lado Odamae no hacia más que darme disgustos. Antes de cumplir los 18 años ya tuvo que abortar en dos ocasiones para acallar los rumores de aquellas esquinas que tanto le gustaba frecuentar. Sé que ella siempre te culpará a ti de todos sus pecados; su cobardía a enfrentarse a lo que en realidad es, le harán hacer eso, pero no se lo tengas en cuenta, querida Kika, en el fondo, tus hermanos comparten un mismo gen: el de la vergüenza.
Yo caí en la depresión que ya conoces y, desde entonces, no he levantado cabeza. No soporto la idea de ver como mi hijos se comportan cual ciudadanos de Sodoma y Gomorra, tan distintos a tí, que siempre has sido tan discreta y tan legionaria de Cristo, tan casta y pura, tan ejemplo a seguir.
Me muero, y como estoy en la seguridad de ello quiero dejarte estas líneas de suma importancia para tu futuro, sobre todo por si tus hermanos, lo cual es previsible, retornan maldiciendo y malmetiendo.
Así que aquí van mis últimas voluntades:
A ti, mi querida Kika, la pequeña de la casa, dejo todos mis bienes inmuebles, las cuentas de Suiza, mi colección se sellos, los seguros, las obras de arte y el yate.
Para Odamae, por ser la mayor, le dejo el cuidado de vuestra pobre madre, que está ya muy delicada, para que aprenda los sacrificios de la vida y vea que no todo es fornicio y felicidad.
A Monchi, lo desheredo, por atentar contra mi vida con sus actitudes y fechorías, por condenarme a la muerte con sus conductas, por vulnerar más de uno de los mandamientos del Santísimo y, sobre todo, por ser un mal hijo, caprichoso, desviado y orate.
Sea esta mi última voluntad y que, como tal, sea cumplida en todos sus términos.
Te quiere, más que a nadie, Papi.



Mira querida, me tienes harta con tus mentiras.
Sabes muy bien que esa carta no existe, te la has sacado de la manga y la has escrito tú: no me hace ni falta exigirte que la lleves a un grafólogo, no voy a gastarme el dinero en tus tonterías.
A ver si os aclaráis Odamae y tú, porque ella dice que me quedé embarazada y que di a luz en un convento, mientras tú dices que soy una transexual. Y hasta donde la ciencia ha avanzado, hoy en día una transexual no puede quedarse encinta. Te has delatado sola querida. Una de las dos miente, Odamae o tú, y las tres sabemos perfectamente quién es.
Me estás tirando mucho de la lengua, so guarra. No te aguanta nadie, ni tus primeros cuatro ex maridos que, mira por donde, han preferido pasarse a la otra acera antes que soportarte el resto de sus días. Yo creo que los escogías a propósito: homosexuales y ricos. Así te has forrado querida, a base de aprovecharte de quienes no tenían clara se sexualidad y se dejaron chantajear porque eran otros tiempos. Eso te ocurre hoy y te despellejan viva.
Eres mala Kika, muy mala, y si persistes en tu actitud de mentiras e injurias no me dejarás otra opción que publicar el vídeo que provocó el último infarto de papá: ya sabes de lo que hablo verdad? Te suena Ibiza? No me calientes, no me calientes, que no está el horno para bollos. Por lo pronto te diré que hoy me apetece hablar con tus cuatro primeros ex maridos. Quizás tengan algo para mi. Que pases un buen fin de semana, zorra, y cierra bien la puerta con llave, por si acaso.
Chicas,
Pero que pedazo de zorras mentirosas sois las tres; en el fondo, sois las tres iguales, envidiosas, pijas, artificiales y superficiales. No podeis dejar de haceros daños, sois unas masoquistas.
Yo no soy ni mentirosa, ni envidiosa, ni pija, ni artificial, ni superficial, y mucho menos soy igual a Kika (Odamae nos parecemos en nuestro arte y nuestro salero). Da la cara zorra!
A ti te doy el culo que te vale. Reconócelo eres la melliza de la Kika, pero en flaco. Ja
Mira guapa, no voy a entrar en polémicas contigo, ya bastante tengo con mis hermanas, sobre todo con Kika, que sé que está manipulando a Odamae porque mi hermana mayor no tiene malicia. Estoy segura de que Kika tiene algo que ver contigo y descubriré quién eres. Tienes su estilo, su forma barriobajera de actuar y su vocabulario soez y grotesco.
De barriobajera nada, yo no vivo en un lugar donde hay una cárcel y no me gusta tratar con presos, como a ti que creo que te pone mucho. Debo irme por lo que seguiremos esta interesante tertulia en otro momento. Hasta otra enzorrada.
No me cabe la menor duda: estás compinchada con Kika. Ayer tuvimos una pequeña discusión en nuestro chat y la dejé en su sitio. Y es que Kika no sabe dar la cara y como ayer le dije cuatro verdades, teme enfrentarse a mi en directo. Que tenga que recurrir a amiguitas suyas es lamentable. Sabiendo cómo es Kika me puedo hacer una idea de cómo eres tú. Para empezar, una gran mentirosa y una ignorante que ni siquiera sabe dónde vivo, y mucho menos con quién me relaciono. Pregúntale a tu amiguita quién tiene contactos con los presos. Pero si en el colegio todas nuestras amigas sabían perfectamente lo que Kika hacía en los baños cuando iba!!! Por favor, un poco de vergüenza!!! Si el acto más caritativo que ha hecho mi hermana pequeña ha sido visitar las cárceles para que hacer efectivo el derecho de los presos a tener un bis a bis!!! Sois de lo peor, mentirosas, envidiosas y calumniadoras. Pero, como la Cantudo, os haré pagar vuestros insultos.