Capítulo 57: la muerte os sienta tan bien...
Resulta lamentable ver como tu propia hermana saca a la luz algo tan íntimo y privado como una operación, más aun, cuando esa intervención es por salud y no por vanidad, como las de ella. Más lamentable resulta aún que esas declaraciones se hagan con la connivencia de tu otra hermana. Asqueroso.
El caso es que los datos aportados, como no podía ser de otra manera, están totalmente falseados y ni son 210 kilos ni me van a implantar un balón gástrico. Simplemente voy a donar uno de mis riñones para una buena amiga.
Sí queridos amigos, Kika no es tan mala como sus hermanas la pintan y la caridad ha presidido toda su vida.
Cuando a mi hermana Odamae le hicieron la lipoescultura, además de compartir con ella el timo (no sirvió para nada, bueno sí, para marcarla de por vida ) estuve a los pies de su cama día y noche asistiéndola. Cuando se hizo el lifting, fui yo quien le puso el espejo ante la cara para que descubriera, en un entorno familiar, el gran parecido que tenía con Latoya Jackson. Cuando se operó la nariz, fui yo, la Kika, quien que se la partió para que se la reconstruyeran de nuevo, pues lo que debía ser un calco de la nariz de la Preysler no era más que la nariz de Cher – su ejemplo a seguir – antes de todas sus operaciones. Cuando mi hermana Odamae se hizo el estirado de ojos, fui yo quien la condujo por toda la ciudad, pues fue tanto el estiramiento que no veía dos en un burro (de hecho tuvo que irse a Japón para que le hicieran una segunda operación de “occidentalización” en los ojos). Cuando mi hermana Odamae se hizo los implantes capilares, fui yo quien estuvo ahí para barrer los kilos y kilos de pelo que se le fueron cayendo por culpa de una reacción alérgica y fui yo, quien sino, quien la acompañó a la tienda de pelucas para comprar postizos y extensiones varias. Marujita Díaz a su lado no es más que una principiante.
Pero lo peor de todo es que a día de hoy, que no es más que un híbrido entre Latoya y Marujita, sigo ahí apoyándola, días tras días, sentada junto a ella ante el espejo y limpiando sus lágrimas, presa de la desconsolación y de la aceptación de que es un monstruo. Soy yo la que le inyecta el Botox que le compra a una transx por cuatro perras, y la que le pinta con brocha gorda la cara para que no se le noten las costuras.
Mi hermana Tangina no se queda atrás. Ella también ha pasado por quirófano en más de una ocasión, y no precisamente por necesidad o caridad, como yo.
Tangina está operada de las cuerdas vocales. Su voz de pito era tal que Joselito a su lado era el mismísimo Pavarotti. La intervención no fue tan bien como debería y ahora tiene voz de camionero. Pero yo estoy ahí, escuchándola, sin taparme los oídos y sin decirle que cuando habla parece La Veneno. Tangina también se hizo una reconstrucción de los labios (mayores y menores). Aunque ella siempre lo negará, también le va el puterío y en su yo más interno siempre quiso ser tan puta como la Odamae. Por ello, se reconstruyó sus labios, para que fueran tan perfectos como los de una diosa. La pena es que ahora parecen los labios de una anciana de 90 años, caídos, fofos y carentes de todo atractivo. Esta es una de las razones ocultas de sus innumerables ingresos psiquiátricos y de que no se le conozcan actualmente hombres a su alrededor. Imaginaros cuando ven eso....Ufff!!!! Tangina también se puso dentadura postiza. Sus dientes – escasos- eran tan feos y sucios, que no le quedó más remedio que cambiarse literalmente toda la boca. Pena que no se cambie también la lengua. Aunque mi hermana Odamae está convencida de que no tener dientes es una ventaja (imaginaros por qué), lo cierto es que soy yo la que consuela a la pobre Tangina cuando cada noche tiene que dejar su dentadura postiza en un vaso con colutorio y me llamo por teléfono para contarme cuán desdichada de encuentra (supongo que será eso lo que me cuenta porque yo no la entiendo muy bien). Si mi hermana Tangina se operara el cerebro a todos nos iría mejor.
Recordais “La muerte os sienta tan bien”?? Pues ellas van por esta línea....
ES palabra de Kika


