La puta de mi hermana Odamae nos invitó estas navidades a su humilde casa del extrarradio, no porque fuera su intención la de ejercer de buena anfitriona, sino porque no le quedó más remedio: Le tocaba a ella. Tangina y yo, creyendo que pasaba unos difíciles momentos económicos, decididimos ir unos días antes para ayudarla en todo lo posible y así lo hicimos, aunque la falta de riego haga que olvide todo tal y como ocurrió. Para empezar, Tangi y yo nos presentamos en su casa con una gran compra para su despensa porque la muy zorra no hace más que llorar y llorar que pasa hambre porque no tiene dinerito, pero bien rellena que està la jodía. Una vez repletas sus estanterías de ricas comiditas y demás víveres, la Tangi y yo compramos marisquito y carne de primera para la noche buena. Qué ocurrió? Que la muy zorra prefirió congelar todo para una mejor ocasión y nos puso langostinos congelados del DIA y croquetas de jamón con patatas fritas. Será rastrera!!! Ni cochinillo ni nada que se le parezca!!! Así que llenas de indignación y rabia, la Tangina y yo decididmos utilizar nuestras armas: tirarnos a la bartola durante 15 días y que la desagradecida esa se las apañara como fuera.
Fueron unos días maravillosos para mi hermana Tangina y para mi. La verdad es que regresamos a nuestros respectivos hogares muy descansadas e incluso, al contrario que Odamae, con unos kilitos de más. Después de comer, Tangina y yo nos íbamos sigilosamente a algún restaurante para comer como es debido y limar pequeñas asperezas que, por nimiedades, habían surgido entre nosotras. Estábamos hartas de tanta fiesta del congelado y aceite de girasol. Mientras Odamae fregaba y nos hacía las camas, Tangi y yo recorríamos la ciudad en busca de algún regalo que hacernas a nosotras mismas porque nosotras lo valemos y lo merecemos. Odamae nos dejó bien clarito este año que ella no quería regalo alguno porque no tenía dinero y no quería sentirse obligada a correspondernos de igual manera. Así que, logicamente, la excluimos de nuestra lista y aún tuvimos más que oir. Será desagradecida: nosotras que le llenamos la despensa, que la socorremos en sus momentos bajos y después pasa lo que pasa.
Mi hermana Odamae - descubrimos - no pasa apuros económicos, como pretende hacernos creer. Además de ser muy víctima es una manirrota y si en vez de viajar tanto ahorrara un poquito no le pasaría lo que le pasa. Ella, dama internacional, se conoce medio mundo y ni un mísero souvenir te trae ¡no vayáis a pensar! Con un poco de suerte te enseña las fotos. Odamae es muy muy tacaña. Sabemos con certeza que está podrida de joyas carisísimas pero que no pone por temor a estropear o a la oxidación. No sé a qué espera porque a su edad en cualquier momento estira la pata y no sé a quién se las va a dejar en herencia, ella, que no tuvo hijos (y ya no puede, por supuesto) y está soltera perdida, por más que se empeñe en hacernos creer lo contrario. Odamae es tan tan tacaña que aprovecha los posos de los cafés y rebaja la cocacola en agua para que le dure más. Reutiliza los tampones, la muy guarra. Ella vive muy bien, pero cuando la visitamos nos quiere hacer creer que está al borde la indigencia, con sus chándales del hiper y su laca día. Qué valor!!! Pues que se ponga a trabajar coño, que de hombres no se puede vivir toda la vida, y menos a su edad, al borde de la menopausia, gorda, arrugada....vamos, echa un asco.
Así que a nosotras ya no nos la cuela. Después de descubrirle esos armarios, esos joyeros, esa ropa tan cara....debe creer que nos chupamos el dedo. Es una sanguijuela rastrera y gorda que con tal de aprovecharse del prójimo hace lo que sea.
El año que viene hemos decidido, Tangina y yo, que Odamae coma las sobras del día 23 y nosotras nos demos un buen homenaje, para que aprenda lo que es debido. So Puta! Además, como tiene dentadura postiza, el marisquito no lo puede comer....
Es palabra de Kika



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