EL MACHO PC

Cuando una está en actitud receptiva, dispuesta a recibir aquello que tanto ansía, se crea unas falsas esperanzas que en la mayoría de los casos no se cumplen. Sí, os hablo del acto en sí, de ese invento surgido de a saber dónde para que dos personas se interrelacionen íntimamente.

Ninguna duda cabe a día de hoy: el ser humano procede del simio y, en el camino, algunos hombre debieron adoptar costumbre animales. A saber: el percebe, el conejo, el elefante.... interactúan entre ellos de forma muy similar a la de algunos machos de la especie humana.

El percebe, uno de los animales con el miembro más descomunal (proporcionalmente hablando, claro) de la madre tierra, debe hacer un gran esfuerzo para que su “gadjeto-pene” alcance a un semejante para fecundarlo. Hemos de darnos cuenta que el percebe, al estar anclado a las rocas de forma permanente, no dispone de mucha capacidad de movimiento, razón por la cual la madre naturaleza, que es muy sabia, lo ha dotado de un buen instrumento aventurero y pizpireto que busca más allá de sus fronteras vitales para saciar sus necesidades fisiológicas más básicas. Queridas amigas ¿Cuántos percebes os habéis encontrado en vuestras camas? Lo sé...abundan! Un gran miembro lento y perezoso pegado a un cuerpo inerte que no se inmuta ante nada. De percebes está lleno el mundo, y hay tantos como mujeres insatisfechas. En estos casos la madre naturaleza ha cometido un fallo: dotar de un gran miembro a aquella especie que no sabe hacer uso de él: el hombre. Esos tamaños suelen ser inmanejables, inabarcables, improductivos, inertes y, sobre todo, intragables. Para qué sirven pues? Pues para reunirte con tus amigas y echarte unas risas mientras lo cuentas, para qué sino?

El conejo es (no el nuestro, queridas, el conejo conejo, ese ser que salta por el campo cual mariposilla silvestre), otro gran animalillo digno de estudio. De algún lado ha de venir la frase “parece una coneja” para referirse a las madres que cargan con una gran prole, no?? Pues de ahí viene la susodicha frase, de las rápidas habilidades que caracterizan a este bicho. El conejo es raudo y veloz, tanto, que dudo que la coneja se entere de algo (además del parto, claro está). Su homólogo en el reino humano, el conejo macho, confunde velocidad con placer y se cree que un coito hiper-revolucionado es mas satisfactorio. En la mayoría de los casos, el macho conejo sufre de eyaculación precoz, lo que le conduce a apurarse en sus tareas. En otros casos, cuando hablamos de conejos de treinta y muchos o cuarentaytantos años, la cuestión es más compleja. ¿ A qué viene esa velocidad? ¿Tienen prisa? ¿Estrés? ¿¿¿???? Queridas amigas, a día de hoy sigo ignorando este misterio digno de ser estudiado por Iker Jiménez (bueno, mejor por Carmen Porter, no vaya a ser), así que invito a toda aquella que pueda aclarar mi duda para que me informe sobre las causas que desencadenan este comportamiento. Los hombres conejo son un auténtico coñazo y que caiga uno en tu cama es lo peor que te puede ocurrir.

Llegados a este punto, y vista esta gran clasificación, es necesario hacer referencia a una tercera especie: el híbrido. Sí amigas, el híbrido entre el macho percebe y el macho conejo, el macho PC. Escasean pero haberlos hailos (os lo puedo jurar). El hombre híbrido o macho PC es aquel hombre dotado de un miembro percebil y de unas revoluciones conejescas. Confunde tamaño con velocidad e ignora que, precisamente por su enVERGAdura, no debe confiarse tanto a la hora del fornicio. El macho PC es un suplicio, pero gracias a que la madre naturaleza es inteligente (a pesar de estos errores de serie), las mujeres disponemos de una elástica puerta y una mejor paciencia.

Pues bien, el pasado fin de semana mi cama y yo nos topamos con un macho PC. Fue tan tan nefasto y tan tan rápido (menos mal) que ni siquiera le he dado la oportunidad de engrosar la lista de Exes. Fue tan “para olvidar” que ni siquiera le vamos a dedicar una canción. Fue tan tan....tan, que me estoy planteando seriamente cambiar de acera, aún a riesgo de que me pille un camión.

Es palabra de Kika