Si os soy sincera, no sé de dónde he sacado las fuerzas para escribir este capítulo: las palabras que mi hermana pequeña, Kika Paige, me dedicó el día siguiente a San Valentín me dejaron completamente destrozada. ¿Qué he hecho yo para merecer tantos improperios, tantas infamias, tantas mentiras hacia mi persona, cuando me he dedicado en cuerpo y alma a cuidar de ella y de mi hermana Odamae desde edad bien temprana? Si no hubiera sido por mi, siempre tan pendiente de que sus fechorías no llegasen a oídos de nuestros padres (o al menos llegasen lo más tarde posible), habrían acabado en un reformatorio. Solo puedo decir que Kika es una desagradecida, una mala perra de lengua envenenada, una auténtica lagarta capaz de cualquier cosa y sin miramientos. Tras el capítulo de Odamae, al que no tengo nada que añadir pues cuenta verdades como puños, solo me queda dedicarle una carta a mi querida hermana pequeña, la misma que tanto odio desprende hacia mi y que tantas ganas tiene de acabar conmigo:
Querida puerca inmunda: te dedico estas palabras para dejar claros unos puntos que has tratado en tu anterior capítulo. Como bien sabes, no continué mis estudios en arte dramático porque le dijiste a papá que me tiraba al director de la academia, algo absolutamente falso puesto que eras tú quien te lo beneficiabas intentando llevarte los papeles principales en las obras de teatro. Como no lo conseguías, ni por méritos propios ni abriéndote de piernas, decidiste contar una gran mentira para librarte de mi y conseguir lo que no lograbas con tu falta de talento. Mi eterno amor hacia ti me llevó a comprender y compadecer tus malas artes, guardándome para mis adentros la verdad para no herir a nuestros padres con ella y esperando que cambiases al conseguir tus objetivos, aunque fuese utilizando métodos dignos de una zorra despreciable. Callarme todas tus maldades me llevó a una depresión que requirió ingreso y medicación, algo de lo que pareces hacer burla. Si hubieses estado en la clínica sabrías que el concurso de miss barbitúrica era algo más que una actividad: participar en el certamen nos ayudaba a superar nuestra enfermedad y también nuestra dependencia de las pastillas para tratar nuestras dolencias. Lo importante para nosotras era participar y haber quedado la segunda fue para mi mucho más de lo que jamás habría soñado teniendo en cuenta mi estado de ánimo de entonces. Puesta a contar podrías haberte referido a los concursos de disfraces que también se organizaban y al primer premio que conseguí vestida de píldora “viagra”: tú, a pesar de no estar ingresada, apareciste vestida de chica punk y todo el mundo te confundió con Richie Bastante. La doble decepción de verme ganar y de que te confundiesen con semejante engendro te ha dolido tanto que por eso callas lo que no te conviene pero arremetes con lo que puedes sacar tajada: no quieres contar mis logros, sino simplemente lo que tú crees que son mis fracasos. Pues que te quede claro querida: estoy muy orgullosa de mi segundo puesto como miss barbitúrica y jamás he empujado a nadie de ningún escenario: tú no puedes decir lo mismo y alguna exclusiva destroyer hay por ahí demostrando de lo que fuiste capaz en un concurso de belleza con tal de librarte de nuestra hermana Odamae.
Que nombres todas las asociaciones de las que he formado parte dentro de la clínica con el fin de desprestigiarme me parece patético: sabes bien que siempre me he involucrado en asociaciones porque soy una persona a la que le gusta participar y ayudar en lo posible. Muy envenenada tienes la lengua con todas esas pastillas que te tomas para tus fobias, tanto que el veneno debe estar llegando a tu cerebro y no puedes recordar que te has beneficiado de esas asociaciones como usuaria mientras que yo participé en ellas como colaboradora y voluntaria. Es muy fácil criticar a las que estamos dentro en lugar de criticarte a ti misma, que eres la auténtica adicta a todo lo que tiene forma de pastilla: ¡¡pero si querías engullirme el día que me disfracé de píldora viagra cuando esa píldora es para la impotencia de los hombres!!. ¿Cuántas alarmas tienes activadas en el móvil para recordarte la pastilla que te metes en el cuerpo cada dos horas? Pero si ni siquiera eres capaz de salir a la calle sin tomarte una píldora que frene tu ovulación, ¡¡so puta!!. ¡¡Tanto te gustan que te has quitado el DIU porque prefieres tomarte una pastilla!!: total, no sé para qué porque no hay hombre que quiera meter su pajarito en tu jaula: tienes fama de ninfómana querida, de ninfómana agresiva y destroza penes, por algo te llaman la “mejillón cebra”. ¡¡Eres tan maléfica!!. Tu maldad es tan desmedida que te atreves a nombrar a mi querida Céline: ella es una artista reconocida en todo el mundo y muchos discos tiene que publicar ese grupito de tercera que tanto te gusta para que consiga la décima parte de ventas, éxito, reconocimiento y premios que tiene mi querida Céline.
En fin querida, que me tienes harta con tus maldades y esa lengua venenosa que tienes: en mi próximo capítulo haré un repasito a otra de tus adicciones, la comida, a ver si así se te bajan esos aires de grandeza que te das con tus hermanas que tantos sacrificios han hecho por ti.


Pero esto es realidad o estais escribiendo una novela a tres manos
Hola Jesús: nos gusta mantener el misterio sobre ese asunto. Muchas cosas son verdad, otras son ficción y lo que hay es mucha locura y diversión porque nuestras vidas son así, locas y divertidas. ¿Has visto big fish? Por ponerte un pequeño ejemplo. ¡Besos enzorrados!