Qué es lo más insignificante que existe en la naturaleza?? Cuál es ese ser que aunque no existiera no pasaría nada, no se vería alterado ningún ecosistema, ni siquiera los verdes darían la voz de alarma?? Pues como ese bichillo, son mis hermanas. Así de minúsculas e insignificantes para la sociedad. Ellas, más bien, suponen un coste social, sobre todo para nuestro sistema sanitario, del que abusan hasta extremos insospechados con sus miserables hipocondrías. Estas “bichas” destilan virus allá por donde van, dejando un pestilente olor a su paso, que mata hasta la más fuerte de las flores. Sarpullidos, jaquecas, vértigos, incontinencias… son sólo algunas de las muchas afecciones que presentan, todas ellas, motivadas por una más que justificada decadencia personal y social que sólo las conduce a hacer vida en los centros sanitarios.
Sin ir más lejos, la última vez que Odamae estuvo en mi casa se hizo pipí en el mismísimo parqué – ya sabéis, tiene incontinencia - y aún hoy, semanas después, la marca sigue allí, no hay nada que la limpie. Es tan corrosiva su orina que la mancha es digna de que intervenga CSI. A saber lo que come y bebe esa mamarracha para mear lo que mea.
Tangina no se queda atrás: su problema es de halitosis. Cuando llega a mi casa hay que poner en cuarentena a todas las plantas para que no mueran y yo he de ponerme una mascarilla para soportar tanta podredumbre que surge desde sus mismas entrañas.
Son tan puercas inmundas que la mismísima Divine a su lado es una tierna princesita. Son seres escatológicos y nauseabundos, de una vileza tal, que Alexis Colby y Ángela Chaning son simples aprendices de brujas a su lado. Son patéticas. Si, Tangina y Odamae, sois patéticas, y os lo repetiré y recordaré a la cara todas las veces que haga falta.
Cuando yo llegué a este cruel mundo trastoqué todos los planes de mis hermanas. Hasta entonces ellas campaban a sus anchas por la casa, haciendo todas las maldades que querían contra mis pobres padres. Cuando ¡¡¡¡diez años!!!! más tarde llegué yo (Odamae tenia ya 13 años y Tangina 11 ) el shock fue tan tremendo que les ocurrió lo mismo que las hermanas de Puerto Hurraco: cayeron en una psicosis paranoica conjunta alimentada a partes iguales por ambas. A medida que yo iba creciendo, y mi belleza aumentaba cada vez más, mi cuerpo iba poniendo los pilares del cuerpazo que ahora luzco, y mi pelo brillaba hermoso, ellas se envenenaban más y más, llegando a temer a veces por mi vida. De hecho he tenido que solicitar más de una orden de alejamiento, como os he contado en alguna ocasión. Las niñas del resplandor eran catequistas al lado de ellas. Me hicieron pasar una pubertad horrible, cuando ellas ya estaban casi menopáusicas, y todos mis novios huían cuando las conocían, mientras ellas reían y reían.
Yo crecí y me convertí en la mujer que ahora soy, exuberante, hermosa, hecha y derecha, y les perdí el miedo cuando comprendí su enfermedad. Odamae, siempre más putita que Tangina, supo codearse con hombres influyentes que evitaron su ingreso en clínicas psiquiátricas. Tangina, por el contrario, no pudo evitar los continuos ingresos una vez que mis padres fallecieron con tanto disgusto. En realidad a día de hoy Odamae necesita más tratamiento que Tangina, pues ésta ya estuvo más de una vez ingresada. Odamae, por el contrario, está “a monte”, totalmente asilvestrada, salvaje, bruta, gooooorda, y temo que cometa alguna locura que nos haga salir en “Gente”.
Ayyy, a veces no sé qué hacer. Si odiarlas o compadecerme de ellas. Es tan complicada mi situación, me encuentro entre la espada y la pared, entre Tangina y Odamae, aprisionada, agotada, extenuada. Necesito unas vacaciones y alejarme de tanta insidia, de tanta vejación, de tanta calumnia…. Qué puedo hacer??? Por qué esas mentiras? Por qué ese odio?? Qué les he hecho??? Lógicamente he de defenderme ante sus acusaciones pero a veces creo que no vale la pena y quizás, debería emplear estas páginas para reforzarlas y hacer que se recuperen, para que estén a mi altura, libres de pecados, vicios y delitos. Está decidido, a partir de ahora sólo tendré bonitas palabras para con ellas – aunque sean mentiras – para que así podáis ver como, a pesar de ello, su odio hacia mi es patológico y haga lo que haga o diga lo que diga quieren hundirme.
Entierro mi hacha de guerra. Harán ellas los mismo???
Es palabra de Kika.
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Algo bueno tendran...
Querido Jesús:
Antes de nada aprovecho para saludarte y darte la bienvenida, pues creo que yo aún no he tenido la ocasión. Mi hermana Tangina me tiene vetada y elimina muchas de las cosas que aquí escribo, hasta ahí llega su maldad.
No te fíes de ellas, están enfermas, pero como mis padres les dieron una buena educación saben escribir muy bien las condenadas. Pero son sólo mentiras.
No obstante, sí tienen cosas buenas, muuuuuuuuuchassssssss cosas buenas, y pronto te contaré alguna de ellas.
Un beso enzorrado
Kika